Hoy, cuando la crisis hídrica es evidente y los acuíferos están al borde del colapso, resulta inevitable cuestionar la congruencia de quienes ahora llaman a “proteger el agua” cuando antes avalaron su depredación.
HISTORIASMX. – El discurso oficial sobre la importancia de cuidar el agua contrasta con los hechos que marcaron pasadas administraciones, donde se expidieron concesiones apócrifas y se toleró una red de corrupción que favoreció a grandes saqueadores del recurso en el estado de Chihuahua.
En reciente declaraciones de Kamel Athie, ex director de CONAGUA local de Chihuahua, habla de la sebera sobreexplotación que hay en el estado, pero durante su mandato al frente de la dependencia federal, estuvo marcada por la expedición de títulos de agua, concesiones y corrupción.
Hoy, cuando la crisis hídrica es evidente y los acuíferos están al borde del colapso, resulta inevitable cuestionar la congruencia de quienes ahora llaman a “proteger el agua” cuando antes avalaron su depredación.
El agua subterránea se agota
El doctor Kamel Athie Flores, rector de la Universidad Tecnológica de Chihuahua (UTCh) e investigador en materia hídrica, advirtió que el agua subterránea en México —y de manera crítica en Chihuahua— se encuentra en proceso de agotamiento por la sobreexplotación que persiste bajo el amparo de la autoridad.
De acuerdo con el Sistema Nacional de Información del Agua (SINA), de los 653 acuíferos del país, 114 están en sobreexplotación, aunque si se incluyen aquellos con extracciones un 10% superiores a la recarga natural, la cifra asciende a 157. En 286 acuíferos ya no existe disponibilidad de agua, por lo que no deberían otorgarse más concesiones.
Sin embargo, el especialista recordó que en el pasado reciente se entregaron títulos irregulares de concesión, muchos de ellos “vendidos al mejor postor” en medio de denuncias por corrupción que nunca prosperaron.
La contradicción: discurso vs. realidad
Mientras se promueve una narrativa de “nueva cultura del agua”, la memoria colectiva recuerda cómo las instituciones responsables —Conagua, CFE y Sader— fueron cómplices de un saqueo sistemático. Concesiones otorgadas sin control, perforaciones ilegales toleradas y pozos sin medidores terminaron por condenar a los acuíferos de Chihuahua.
El doctor Athie recalcó que el 90% de los pozos del país no cuentan con medidores, lo que permite extraer dos o tres veces más agua de la concesionada sin sanción alguna.
“La sobreexplotación de las aguas subterráneas se explica en parte por la falta de vigilancia y control del gobierno. También es cierto que se debe al desperdicio, sobre todo en la agricultura, que es la que más consume y derrocha”, señaló.
Las soluciones que se ignoran
Entre las medidas urgentes que plantea el especialista destacan:
- Suspender de inmediato los pozos ilegales.
- Revisar concesiones vigentes e instalar medidores obligatorios.
- Reformar o sustituir la Ley de Aguas Nacionales para frenar la depredación.
- Modernizar y tecnificar el riego agrícola, responsable del mayor consumo.
- Reutilizar aguas residuales tratadas como alternativa de suministro.
“Se requiere inversión pública y voluntad política. No basta con llamar a cuidar el agua; se debe acabar con la corrupción que permitió la sobreexplotación y adoptar una verdadera cultura de cuidado”, advirtió Athie.
El saldo de la corrupción
Hoy, Chihuahua enfrenta el costo de decisiones políticas y actos de corrupción que privilegiaron a unos cuantos. El agua se acabó en el papel mucho antes de que se agotara en los pozos: concesiones duplicadas, títulos vendidos y tolerancia a la ilegalidad marcan la historia reciente del manejo del recurso.
El discurso de “proteger el agua” será creíble sólo si se reconoce esa corrupción y se emprenden acciones reales para frenar el saqueo. De lo contrario, como advierten los productores y especialistas, el estado se quedará sin agua bajo el amparo de la misma autoridad que presume defenderla.