El establecimiento procesa alrededor de 45 bovinos diarios; autoridades estatales reportan una inversión de 54.8 millones de pesos en vigilancia, prevención y atención de la emergencia sanitaria
Parral, Chihuahua.— La matanza de ganado en el rastro municipal de Parral registra una caída cercana al 50 por ciento como consecuencia de las restricciones sanitarias aplicadas tras la detección del gusano barrenador en el sur de Chihuahua y la creciente presencia de carne importada en el mercado local.
Aunque hasta el momento no se reporta desabasto de carne en la ciudad, la contingencia mantiene bajo presión a productores, introductores, carniceros y comerciantes. Algunos establecimientos han comenzado a adquirir sus insumos en supermercados y otros centros de distribución para mantener sus operaciones.
De acuerdo con información compartida por autoridades estatales, la emergencia acumula más de 39 casos positivos y ha obligado a desplegar brigadas, médicos veterinarios, vehículos, medicamentos y puntos de vigilancia en diferentes regiones de Chihuahua.
La situación también tiene repercusiones comerciales. La exportación de ganado en pie hacia Estados Unidos permanecerá limitada mientras no se controle la plaga y se recuperen las condiciones sanitarias exigidas para reabrir completamente el mercado fronterizo.
Rastro de Parral mantiene inspecciones permanentes
Eduardo Valdez Méndez, administrador del rastro municipal, explicó que las instalaciones funcionan como un filtro sanitario permanente. Cada bovino y porcino es revisado antes y después del sacrificio para detectar posibles enfermedades.
Las inspecciones incluyen la búsqueda de lesiones compatibles con gusano barrenador y la identificación de otros padecimientos, entre ellos la tuberculosis bovina. El establecimiento cuenta con un médico veterinario encargado de revisar los órganos, tejidos y vísceras de cada animal sacrificado.
En caso de localizar un ejemplar sospechoso, se activa el protocolo correspondiente, se notifica a las autoridades sanitarias y el producto es separado para impedir que llegue al mercado mientras se determina su condición.
Valdez Méndez explicó que el gusano barrenador constituye principalmente un problema de sanidad animal. Las larvas invaden tejidos vivos a través de heridas abiertas y, sin un tratamiento oportuno, pueden ocasionar daños graves e incluso la muerte del animal.
El funcionario aseguró que la carne sacrificada bajo inspección sanitaria en el rastro continúa siendo segura para el consumo. Añadió que el personal recibió capacitación del Gobierno del Estado para reconocer oportunamente lesiones o signos relacionados con la plaga.
Las revisiones son supervisadas periódicamente por la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coespris), además del control veterinario efectuado en las propias instalaciones.
Procesan alrededor de 45 bovinos diarios
Actualmente, el rastro de Parral procesa aproximadamente 45 bovinos al día, una cifra considerablemente menor a la registrada antes de la contingencia sanitaria.
El administrador atribuyó la reducción tanto a las restricciones relacionadas con la movilización del ganado como al desplazamiento de la carne regional por productos importados de menor precio.
Esta disminución repercute directamente en productores e introductores que dependen del sacrificio local. Al mismo tiempo, establecimientos dedicados a la venta de carne y alimentos preparados buscan alternativas para mantener el abasto y contener sus costos.
Chihuahua destina 54.8 millones de pesos
La Secretaría de Desarrollo Rural informó que la estrategia estatal de prevención y combate al gusano barrenador representa una inversión acumulada de 54.8 millones de pesos entre recursos directos y gastos operativos.
De esa cantidad, 18.2 millones de pesos han sido destinados al Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria. La inversión se distribuye en 1.5 millones durante 2024; 11.7 millones en 2025, incluida una ampliación presupuestal de 3.2 millones, y cinco millones correspondientes a 2026.
Dentro de los recursos de este último año se contemplaron 1.5 millones de pesos para adquirir kits preventivos destinados al tratamiento inmediato de heridas en el ganado.
A ello se suman 36.6 millones de pesos de gasto operativo para sostener las brigadas sanitarias, el trabajo del personal de campo, la participación de médicos veterinarios, combustible, viáticos, logística y atención de reportes.
Mauro Parada Muñoz, secretario de Desarrollo Rural, explicó que los recursos no surgieron después de la detección de los primeros casos. Desde el año anterior, Chihuahua había comenzado a fortalecer sus programas de sanidad animal ante la posibilidad de que la plaga avanzara hacia el norte del país.
Conforme aumentó la amenaza, parte del presupuesto originalmente dirigido a otros programas fue concentrado en la emergencia.
“No es un recurso extraordinario que apareció de un día para otro”, explicó el secretario.
Más de 150 trabajadores participan en el operativo
La estrategia sanitaria incluye más de 150 trabajadores, entre médicos veterinarios, técnicos y brigadistas. El personal realiza inspecciones, barridos sanitarios, capacitación y atención de reportes en distintos municipios.
Chihuahua mantiene 28 Puntos de Verificación Interna y una red de 43 trampas utilizadas para monitorear la presencia de la mosca. Doce de ellas son operadas por el Gobierno del Estado y las restantes se encuentran bajo la responsabilidad del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
La Secretaría de Desarrollo Rural dispone, además, de 32 vehículos para las tareas de vigilancia. A este parque se incorporarán dos unidades adicionales y dos vehículos tipo racer, destinados principalmente a comunidades de difícil acceso.
Durante 2025 también fueron adquiridos binomios caninos especializados, jaulas de transporte, alimento, collares y 200 kits de curación utilizados por los médicos veterinarios durante los recorridos.
Cada caso confirmado activa un barrido sanitario
Cuando un laboratorio autorizado confirma la presencia del gusano barrenador, las autoridades delimitan una zona focal y otra perifocal alrededor del lugar donde fue localizado el animal.
Veterinarios del Gobierno del Estado, Senasica, el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), la Comisión México-Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas de los Animales (CPA) y el Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria recorren los ranchos cercanos.
Durante estas intervenciones se revisa el ganado, se buscan heridas, se aplican tratamientos y se informa a los productores sobre las medidas necesarias para impedir nuevos casos.
La meta es controlar cada foco en un periodo aproximado de entre 15 y 20 días. Después de ese plazo, y si ya no existen evidencias de actividad, las autoridades pueden solicitar a Senasica que el caso sea considerado inactivo dentro del sistema sanitario nacional.
Prevenir comienza con atender las heridas
La principal recomendación para los productores consiste en revisar constantemente el ganado y tratar inmediatamente cualquier herida abierta, debido a que la mosca deposita sus huevos en lesiones recientes.
La vigilancia debe reforzarse en becerros recién nacidos, ombligos, heridas provocadas por cercos, procedimientos de manejo y lesiones ocasionadas por otros animales.
Como parte de la estrategia, el Gobierno del Estado ha distribuido medicamentos antiparasitarios y productos cicatrizantes. Entre ellos se encuentran ivermectina, doramectina y polvos empleados tradicionalmente para el tratamiento de heridas.
Las autoridades insisten en que estos productos deben utilizarse bajo orientación veterinaria y como parte de un programa preventivo integral.
Parada Muñoz reconoció que numerosos reportes sospechosos han resultado negativos. Sin embargo, cada notificación debe atenderse inicialmente como un posible caso hasta que el laboratorio descarte la presencia de la larva.
Esta política incrementa los costos porque implica movilizar personal, inspeccionar ranchos, recolectar muestras, trasladarlas a laboratorios y mantener comunicación con los propietarios mientras se emite el resultado.
Mosca estéril, pieza fundamental para la erradicación
Además de la vigilancia y el tratamiento de los animales, la dispersión de moscas estériles es considerada una herramienta fundamental para interrumpir la reproducción del insecto y avanzar hacia su erradicación.
La programación de las liberaciones depende de las autoridades federales, Senasica y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), instituciones que determinan las zonas de dispersión conforme cambia la distribución de los casos activos.
Mientras se atiende la emergencia, Chihuahua debe mantener otros programas sanitarios exigidos para la comercialización internacional, como el barrido contra la tuberculosis bovina.
Las autoridades estatales advierten que abandonar estos controles prolongaría la crisis y complicaría la recuperación del estatus necesario para exportar ganado.
La caída en la matanza registrada en Parral muestra que el gusano barrenador dejó de representar únicamente un problema veterinario. La plaga ya tiene consecuencias sobre la comercialización, los ingresos de los productores y el funcionamiento de toda la cadena cárnica.
El resultado de la estrategia no se medirá solamente por el número de animales atendidos o casos inactivados, sino por la recuperación del estatus sanitario, la reapertura completa de las exportaciones y el momento en que el ganado chihuahuense pueda regresar con normalidad al mercado estadounidense.
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