Aunque el estado logró una cosecha superior a las 80 mil toneladas, miles de agricultores siguen sin poder vender su producción ante el limitado acopio federal y la presión de intermediarios
HISTORIASMX. – Para los productores de frijol de Chihuahua, llevar el grano desde la tierra hasta la mesa de los mexicanos se ha convertido en un proceso lleno de incertidumbre. A las dificultades tradicionales del campo —sequías recurrentes, altos costos de producción y dependencia de las lluvias— se suma ahora un nuevo obstáculo: no tener dónde vender la cosecha, incluso cuando el Gobierno Federal anunció precios de garantía para la leguminosa.
Durante el último ciclo agrícola, el estado de Chihuahua logró producir más de 80 mil toneladas de frijol, impulsado por las lluvias registradas después de dos años consecutivos con producción limitada debido a la sequía. Sin embargo, la recuperación productiva no se ha traducido en mejores condiciones para los agricultores.
El ciclo del frijol en Chihuahua inicia en junio con la siembra y concluye en noviembre con la cosecha, pero varios meses después muchos productores continúan con toneladas del grano almacenadas sin poder colocarlas en el mercado.
El principal problema, señalan los agricultores, es que el programa federal de acopio operado por Alimentación para el Bienestar contempla la compra de apenas 10 mil toneladas, una cantidad muy inferior a la producción total del estado.
Un “viacrucis” desde la siembra hasta la venta
Para los productores, la crisis no comienza cuando intentan vender su cosecha, sino desde mucho antes.
José Luis Vázquez García, agricultor del municipio de Guerrero, describe el proceso como un recorrido lleno de dificultades.
“Batallamos para sembrar, batallamos para cuidar el cultivo, batallamos para cosechar y al final batallamos para vender; nosotros atravesamos por un verdadero viacrucis”, explica.
En Chihuahua, donde el clima es semiárido y la agricultura depende en gran medida de las lluvias, cada ciclo agrícola está marcado por la incertidumbre.
Primero está el riesgo de que no llueva lo suficiente para sembrar, luego la amenaza de plagas o enfermedades en el cultivo, y finalmente el desafío de encontrar compradores para la producción.
Este último punto es el que actualmente genera mayor preocupación entre los agricultores.
Intermediarios compran barato y venden caro
Uno de los problemas más señalados por los productores es el papel que juegan los intermediarios o “coyotes” en la cadena de comercialización.
De acuerdo con Vázquez García, estos compradores ofrecen hasta 10 pesos por kilogramo de frijol directamente en las parcelas, mientras que el precio de garantía federal se estableció en 27 pesos por kilo.
El contraste se vuelve aún más evidente cuando el producto llega al consumidor final, donde puede alcanzar hasta 40 pesos por kilogramo.
Esto genera una fuerte desigualdad en la cadena productiva:
- Productor: hasta 10 pesos por kilo
- Precio de garantía: 27 pesos
- Consumidor: hasta 40 pesos
Según los agricultores, algunos intermediarios incluso compran frijol barato a los productores y luego lo venden al gobierno al precio oficial, obteniendo ganancias de hasta 17 pesos por kilogramo sin haber participado en el proceso productivo.
Producción alta, pero acopio limitado
El problema también radica en la capacidad de compra institucional.
De las más de 80 mil toneladas producidas en Chihuahua, el programa federal contempla adquirir solo alrededor de 10 mil toneladas, lo que representa aproximadamente el 12.5 por ciento de la producción estatal.
Esta proporción contrasta con lo que ocurre en otros estados frijoleros del país.
En entidades como Zacatecas y Durango, el acopio gubernamental alcanza cerca del 30 por ciento de la producción, lo que coloca a los productores chihuahuenses en una posición de desventaja.
“¿Qué porcentaje están comprando?”, cuestiona Vázquez García, al señalar que miles de agricultores se quedan sin acceso al esquema de precios de garantía.
Costos altos y rendimientos variables
La rentabilidad del frijol también está condicionada por los altos costos de producción.
Guillermo García Rascón, productor de la región de Cusihuiriachi y presidente de la Red de Productores de Frijol del Estado de Chihuahua, explica que producir una tonelada de frijol implica una inversión aproximada de 13 mil pesos por hectárea.
Sin embargo, los rendimientos en zonas de temporal suelen ser limitados.
En muchos ciclos agrícolas, los productores obtienen entre 500 y 800 kilogramos por hectárea, lo que reduce significativamente los márgenes de ganancia.
Por ello, cuando las lluvias permiten obtener buenas cosechas, los agricultores esperan recuperar parte de las pérdidas acumuladas durante años de sequía.
Este año, sin embargo, el problema ya no es la producción.
Es la falta de compradores.
La competencia del frijol barato
A esta situación se suma otra decisión que ha generado inconformidad entre los productores.
Recientemente, el Gobierno Federal liberó frijol almacenado de la cosecha 2024 a un precio cercano a ocho pesos por kilogramo, lo que ha provocado una caída en los precios del mercado.
“Eso nos viene a afectar más y se cae el precio”, advierten los agricultores.
Para quienes mantienen su cosecha almacenada esperando venderla, esta medida reduce aún más las posibilidades de obtener un precio justo.
Una red de mil 200 productores
La Red de Productores de Frijol del Estado de Chihuahua agrupa actualmente a cerca de 1,200 agricultores, principalmente de municipios de la región noroeste como:
- Cuauhtémoc
- Namiquipa
- Riva Palacio
- Guerrero
- Cusihuiriachi
En estas zonas predomina la siembra de temporal, ya que apenas 3 por ciento de la superficie cuenta con sistemas de riego.
Municipios como Namiquipa encabezan la producción estatal de frijol, seguidos por regiones como Carvajales, en Cusihuiriachi, considerada una de las zonas más productivas del cultivo.
Venta directa: una alternativa costosa
Ante la falta de compradores institucionales, algunos productores han optado por buscar canales de comercialización directa.
En ciudades como Chihuahua y Ciudad Juárez, los agricultores intentan vender el frijol directamente al consumidor a precios de 20 a 25 pesos por kilogramo.
Aunque esta alternativa permite obtener mejores ingresos que los ofrecidos por intermediarios, también implica costos adicionales de transporte, logística y almacenamiento.
El campo entre la esperanza y la incertidumbre
Para los productores de frijol en Chihuahua, la situación actual resume las contradicciones del campo mexicano.
Después de enfrentar sequías, invertir en semillas, fertilizantes y mano de obra, y finalmente lograr una buena cosecha, muchos agricultores se encuentran ahora con el problema más inesperado: no tener mercado para su producción.
“Para nosotros es muy duro ver el trabajo de meses, esfuerzo, sudor y sacrificio tirado o sin poder venderse”, afirma Vázquez García.
La incertidumbre, dicen los agricultores, nunca desaparece.
Primero es la lluvia.
Luego la cosecha.
Y ahora, el mayor desafío: encontrar quién compre el fruto de su trabajo.