El subsecretario general de Gobierno, Óscar González Luna, advirtió que cada vez más familias serranas se ven obligadas a migrar hacia zonas urbanas. Pidió fortalecer la coordinación interestatal ante el constante movimiento de grupos delictivos entre Chihuahua, Sinaloa y Sonora.
HISTORIASMX. – El desplazamiento forzado continúa avanzando silenciosamente por la Sierra Tarahumara. Cada mes son más las familias que, acorraladas por la violencia, la presencia de grupos criminales y las disputas territoriales, se ven obligadas a abandonar sus hogares y comenzar de nuevo en ciudades ajenas a su cultura, ritmo y forma de vida.
Así lo confirmó el subsecretario general de Gobierno del Estado, Óscar González Luna, quien señaló que el fenómeno no solo persiste, sino que se está intensificando en comunidades serranas donde la tensión entre grupos armados ha rebasado la capacidad de resistencia de muchas familias.
“Cada vez son más las familias víctimas de desplazamiento forzado por la violencia. Tienen que dejar la sierra para vivir en zonas urbanas, y eso significa adaptarse a una forma de vida completamente distinta”, afirmó el funcionario.
Cruce constante de grupos delictivos agrava el riesgo
De acuerdo con González Luna, la movilidad de las células criminales entre estados ha dificultado la contención del fenómeno. Los grupos armados cruzan con frecuencia entre Chihuahua, Sinaloa y Sonora, cometen actos de violencia y se desplazan nuevamente, complicando la actuación de las autoridades.
“La coordinación no debe quedar solo en los límites de Chihuahua. Los grupos delincuenciales cometen actos de violencia y se cruzan a nuestro estado, o lo hacen aquí y se pasan a Sinaloa o Sonora. Necesitamos coordinación real entre estados”, enfatizó.
El subsecretario insistió en que la respuesta institucional debe trascender fronteras y volverse una estrategia territorial compartida entre los tres estados afectados por la dinámica criminal.
Nuevas vidas en entornos urbanos desconocidos
Para las familias desplazadas, el cambio es drástico. Llegan a ciudades donde el ritmo, las reglas sociales y las formas de trabajo difieren por completo de la vida en sus comunidades de origen. Muchas veces deben comenzar desde cero, sin redes de apoyo y con traumas derivados de la violencia que vivieron.
“Estas familias llegan a un entorno urbano completamente distinto a su vida en la sierra; enfrentan nuevas dinámicas, nuevos retos. Nuestro compromiso es acompañarlas, apoyarlas y, si es posible, ayudarlas a regresar a sus lugares de origen”, declaró González Luna.
Apoyo gubernamental: renta, educación y atención social
El Gobierno del Estado, aseguró el subsecretario, mantiene coordinación permanente con las zonas militares y distintas dependencias estatales para brindar apoyo a las personas desplazadas. Entre las acciones se incluyen:
- Ayudas para renta y vivienda temporal
- Acceso a educación para niñas, niños y adolescentes
- Servicios médicos y acompañamiento psicológico
- Asesoría social y seguimiento a cada familia
Se trata, dijo, de una intervención que busca estabilizar su vida en lo inmediato, pero que mantiene como horizonte el regreso seguro a sus comunidades.
“Lo más importante es que puedan volver a casa”
González Luna reiteró que el objetivo central es lograr que las familias desplazadas retornen en condiciones de seguridad y dignidad a los lugares donde crecieron y construyeron su vida.
“Lo más importante es que ellos puedan regresar al lugar de donde son originarios y reintegrarse a vivir de manera plena”, subrayó.