En medio de esta ardua labor, únicamente uno de los rastreos ha tenido resultado positivo: el hallazgo de restos óseos en la zona conocida como Puerto Justo, los cuales fueron trasladados al Servicio Médico Forense para iniciar las pruebas de identificación
Parral, Chihuahua. – Entre el polvo, la maleza y el silencio de los parajes más apartados del sur de Chihuahua, un grupo de mujeres avanza con palas, varillas y la fe como único motor. Son las integrantes del Colectivo 10 de Octubre, madres buscadoras que, en lo que va del 2025, han efectuado diez rastreos forenses en municipios como Balleza, Puerto Justo, Jiménez, Villa Escobedo y Valle de Allende, enfrentando no solo el desgaste físico, sino también la incertidumbre y el miedo.
En medio de esta ardua labor, únicamente uno de los rastreos ha tenido resultado positivo: el hallazgo de restos óseos en la zona conocida como Puerto Justo, los cuales fueron trasladados al Servicio Médico Forense para iniciar las pruebas de identificación, determinar la causa de muerte y obtener datos que puedan dar luz sobre su historia.
“Les pedimos que nos ayuden a poder recuperar a nuestros hijos. Puede ser de manera anónima”,
— expresa una de las integrantes, con la voz quebrada.
La lucha diaria contra la ausencia
Las madres buscadoras explican que el principal reto no es solo internarse en terrenos peligrosos o caminar kilómetros bajo el sol, sino lograr identificar lugares probables donde puedan encontrarse los restos de sus hijos.
Su trabajo se basa en pistas, rumores y datos que en muchas ocasiones carecen de certeza. “Hemos acudido a todo aquel lugar en donde creemos que podemos encontrar indicios”, comentan.
El peso emocional es tan intenso como el físico. Salen de casa con la esperanza de encontrar algo, pero la mayoría de las veces regresan con las manos vacías y el corazón roto. “Para una madre, es muy difícil enfrentarse a una búsqueda sin éxito, ya que sales con la ilusión de poder encontrar a nuestros hijos”, señalan.
Llamado urgente a la sociedad
El colectivo reitera que toda la información que reciban será tratada con absoluta confidencialidad. “No tengan miedo, toda información que nos emitan queda en total secrecía, ya que buscamos proteger a los testigos”, insisten.
Su objetivo no es señalar culpables, sino recuperar a sus seres queridos para alcanzar la paz que les fue arrebatada.
Actualmente, el Colectivo 10 de Octubre da seguimiento a 60 carpetas de investigación de personas desaparecidas en la región sur del estado. Su trabajo va más allá de los rastreos: también realizan la pega de pesquisas, reuniones comunitarias y colaboraciones con otras agrupaciones y autoridades ministeriales.
Una búsqueda que no se detendrá
Aunque los resultados sean escasos y las condiciones hostiles, estas madres continúan su labor con la convicción de que en algún punto, cada una de ellas podrá abrazar, aunque sea en forma de cenizas, el regreso de su hijo o hija.
La tierra, la memoria y la resistencia se convierten así en su territorio de lucha.
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