Apicultores estiman una reducción del 40% en la cosecha debido a la sequía y la escasa floración
HISTORIASMX.– La producción de miel en Parral enfrenta un panorama difícil durante 2025, ya que la escasez de lluvias amenaza con reducir considerablemente la cosecha. De acuerdo con el apicultor Gonzalo Lugo, este año se espera obtener entre 5 y 6 litros de miel por colmena, cuando en condiciones normales la cifra alcanza 10 litros.
Lluvias irregulares afectaron la floración
Lugo explicó que, aunque la temporada inició con lluvias tempranas en julio, las precipitaciones se interrumpieron durante agosto, lo que detuvo el proceso de floración del que depende la producción de néctar.
“Sí va a haber producción, pero será muy poca. Calculamos entre cinco y seis litros de miel por colmena, cuando en condiciones normales deberían ser diez”, señaló el productor.
El apicultor añadió que la falta de humedad en el suelo es uno de los principales factores que han limitado la floración, pues las lluvias de septiembre fueron breves y desiguales, sin permitir una recarga adecuada de humedad.
“Son lluvias de parches: cae en unas zonas y en otras no, lo que genera desigualdad en la vegetación”, explicó.
Siete años de sequía dejan efectos acumulativos
Según Lugo, la región de Parral ha enfrentado siete años consecutivos de sequía, situación que ha provocado una reducción en el inventario de colmenas.
“Cada temporada difícil va mermando las colmenas y eso genera un impacto acumulativo que limita nuestra capacidad de producción”, lamentó.
El apicultor recordó que en ciclos anteriores, cuando las lluvias eran más constantes, las abejas encontraban suficiente alimento en plantas como el mezquite, el huizache y la gobernadora, fundamentales para la producción de miel.
Otros factores: heladas, vientos y plaguicidas
Además de la falta de lluvia, la apicultura enfrenta múltiples desafíos naturales y ambientales. Lugo mencionó que las heladas tardías, que dañan la flor del mezquite en abril, y los vientos fuertes, que secas el néctar, son fenómenos que influyen en la baja productividad.
A ello se suma el uso de plaguicidas en zonas agrícolas cercanas, que representa un riesgo constante para las colmenas, afectando su salud y reduciendo su capacidad de polinización.
Perspectiva y esperanza antes del cierre de temporada
A pesar del panorama adverso, el productor confía en que aún se pueda rescatar parte de la cosecha antes del cierre de temporada, previsto entre el 15 y el 20 de octubre.
“Algo se va a recoger, aunque no en la cantidad que quisiéramos”, expresó Lugo.
“El clima sigue siendo quien domina al hombre”
Finalmente, el apicultor reflexionó sobre la dependencia de la apicultura respecto a la naturaleza, destacando que las actividades humanas aún están subordinadas al clima.
“Así como batallamos hoy, estoy seguro de que también lo hacía el hombre de las cavernas. El clima sigue siendo quien domina al hombre”, concluyó.