Autopistas del Edomex se convierten en negocio millonario; concesiones fueron ampliadas hasta por 60 años

Gobiernos priístas extendieron títulos de concesión de carreteras de cuota para garantizar ganancias a empresas privadas como Pinfra, Aleatica, ICA, Ideal y Grupo Hermes.

HISTORIASMX. – La construcción y operación de autopistas de cuota en el Estado de México se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos para empresas concesionarias privadas, luego de que distintos gobiernos estatales ampliaran los títulos de concesión hasta por 60 años, bajo el argumento de permitir la recuperación de inversiones y garantizar “utilidades razonables”.

Información obtenida a través del Sistema de Autopistas del Estado de México revela que en 12 de las 13 autopistas concesionadas en las últimas décadas se modificaron los contratos originales para extender los periodos de explotación privada, pese a que inicialmente se habían otorgado por lapsos de entre 20 y 30 años.

Las modificaciones fueron autorizadas principalmente durante administraciones priístas, antes de la llegada del actual gobierno estatal.

Carreteras que debían regresar al Estado seguirán en manos privadas

Los contratos originales establecían que, al concluir los periodos concesionados, tanto la infraestructura como la operación de las vías regresarían al patrimonio estatal. Sin embargo, mediante ampliaciones sucesivas, las empresas conservarán el control de las autopistas durante décadas adicionales.

Entre las principales vialidades beneficiadas destacan:

  • Chamapa-La Venta, operada por Pinfra, cuya concesión fue extendida hasta 2052.
  • Toluca-Atlacomulco, administrada por Ideal, de Carlos Slim, hasta 2053.
  • Peñón-Texcoco, también de Pinfra, ampliada hasta 2053.
  • Tenango-Ixtapan, extendida hasta 2054.
  • Circuito Exterior Mexiquense, controlado por OHL México, hoy Aleatica, hasta 2063.
  • Toluca-Zitácuaro y ramal Valle de Bravo, bajo control de Coconal, hasta 2064.
  • Naucalpan-Toluca, concesionada a Teya, empresa vinculada a Juan Armando Hinojosa, hasta 2067.
  • Siervo de la Nación, concesionada a la portuguesa Mota Engil, hasta 2073.
  • Macrolibramiento Mexiquense, entregado a un consorcio de Anesa Holding e ICA, hasta 2071.

El caso del Viaducto Bicentenario

La única autopista cuya concesión no fue modificada es el Viaducto Elevado Bicentenario, conocido como el segundo piso del Periférico Norte, otorgado en 2008 por el entonces gobernador Enrique Peña Nieto a OHL México, hoy Aleatica.

La concesión vence oficialmente en 2038.

No obstante, esta vialidad estuvo envuelta en una larga controversia legal debido a que abogados argumentaron que se trataba de una vía de jurisdicción federal y, por tanto, no podía haber sido concesionada por el gobierno estatal.

A pesar de ello, en 2021 la entonces Secretaría de Comunicaciones y Transportes federal validó la operación de la empresa mediante un acuerdo con el gobierno mexiquense.

Argumentos: retrasos, baja afluencia y sobrecostos

Las ampliaciones de concesión fueron justificadas por distintas razones:

  • Retrasos en liberación del derecho de vía
  • Menor aforo vehicular al proyectado
  • Incremento en costos de construcción
  • Problemas sociales y legales
  • “Sobreinversión” de las empresas

En varios casos, las autoridades estatales argumentaron que las concesionarias debían tener más tiempo para recuperar inversiones y garantizar rentabilidad.

Por ejemplo, en la Naucalpan-Toluca, el gobierno mexiquense señaló que la obra estuvo detenida más de una década por conflictos sociales y resistencia comunitaria, lo que elevó considerablemente los costos del proyecto.

Un negocio multimillonario de largo plazo

Las autopistas de cuota mexiquenses representan uno de los negocios de infraestructura más rentables del país debido a sus altos aforos vehiculares y cobro constante de peaje.

El Circuito Exterior Mexiquense y el Viaducto Bicentenario movilizan diariamente decenas de miles de vehículos, generando ingresos multimillonarios para las concesionarias privadas.

Especialistas han señalado que muchas de estas ampliaciones consolidaron esquemas de explotación de infraestructura pública a muy largo plazo, beneficiando a grandes grupos empresariales ligados históricamente al poder político en México.

Entre las compañías involucradas aparecen nombres como:

  • Pinfra
  • Aleatica
  • Ideal
  • ICA
  • Grupo Hermes
  • Mota Engil
  • Teya

varias de ellas relacionadas con megaproyectos federales y estatales durante los gobiernos priístas en el Estado de México.

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