Abandono oficial: mueren niños indígenas sin vacunar por Sarampión.

De los 13 muertos por sarampión en Chihuahua, 10 son indígenas; expertos y organizaciones denuncian abandono institucional y falta de acceso real a vacunas en la región serrana

HISTORIASMX. – Mientras la gobernadora del Estado de Chihuahua afirma haber lanzado campañas intensivas para combatir el sarampión, la realidad en la Sierra Tarahumara desmiente los discursos oficiales. A pesar de los anuncios mediáticos y las conferencias de prensa, las vacunas no han llegado a las comunidades más apartadas, donde el virus avanza sin contención y las condiciones de pobreza agudizan su letalidad.

Según datos oficiales de la Secretaría de Salud del Estado, 13 personas han fallecido a causa del sarampión, y 10 de ellas pertenecen a alguna comunidad indígena. De estos, nueve eran rarámuris y uno era mixteco, originario de Guerrero pero asentado en Chihuahua. La letalidad se ha concentrado en zonas donde el acceso a servicios médicos es casi nulo, y donde la desnutrición, deshidratación y otras enfermedades debilitantes impidieron una intervención médica oportuna, confirmó el epidemiólogo estatal Gumaro Barrios Gallegos.

Campañas que no alcanzan la sierra

El gobierno estatal ha difundido campañas de “cobertura total” y brigadas de vacunación “en cada rincón del estado”, sin embargo, los datos evidencian que esas promesas no se han cumplido. Municipios como Carichí, Guachochi, Bocoyna y Balleza, con alta presencia indígena y carencias estructurales, acumulan la mayoría de fallecimientos y decenas de contagios. En Carichí, por ejemplo, hay 3 muertos y más de 60 casos confirmados, colocándolo entre los municipios con mayor afectación.

“En todos los casos de fallecimientos, los pacientes no estaban vacunados”, reconoció el epidemiólogo Gumaro Barrios. “Además, muchos presentaban desnutrición severa, lo que redujo aún más sus posibilidades de sobrevivir”.

Infancia indígena: la más golpeada

De los 10 indígenas muertos, cinco eran niños de entre 2 y 6 años de edad, mientras que los otros cinco eran adultos de entre 27 y 56 años. Esta cifra pone en evidencia una fractura en el sistema de salud pública, especialmente en el acceso efectivo y continuo a las vacunas dentro de las regiones más marginadas del estado.

Además de Carichí, los decesos se registraron en Guachochi (2), Bocoyna (2), Balleza (1), Namiquipa, Ojinaga y Ascensión, lo que demuestra que el brote no está contenido y que la respuesta institucional ha sido parcial, tardía y geográficamente desigual.

Vacunación que no alcanza

Aunque las campañas de vacunación han sido publicitadas por el Gobierno del Estado como exitosas, la falta de personal médico, la escasez de biológicos y la inexistencia de rutas permanentes de atención a las comunidades indígenas han provocado que la cobertura no se traduzca en protección real.

“Nos hablan de campañas de salud, pero acá no ha llegado nadie”, relata un habitante de una comunidad en Bocoyna, quien pidió mantener el anonimato. “Solo supimos que había sarampión cuando varios niños comenzaron con fiebre y manchas en la piel. No hubo vacunas, ni brigadas, ni doctores”.

¿Quién responde por los muertos?

Organizaciones de derechos humanos y colectivos de salud comunitaria en la Sierra Tarahumara han denunciado que la falta de vacunas no es una omisión aislada, sino una muestra más del abandono sistemático del Estado hacia las comunidades indígenas.

“Es inaceptable que en pleno 2025 sigan muriendo niños indígenas por enfermedades prevenibles. Esta tragedia pudo evitarse”, declaró una representante de una organización médica no gubernamental que trabaja en la zona.

Urge una estrategia con enfoque intercultural y territorial

Frente a la gravedad del brote, expertos en salud pública y defensores de derechos indígenas han exigido una reestructuración inmediata de las campañas estatales, para que éstas no solo se queden en los centros urbanos o en boletines de prensa, sino que se adapten a las realidades logísticas, culturales y lingüísticas de la Sierra Tarahumara.

De lo contrario, advierten, seguirán muriendo personas en el silencio, mientras las autoridades celebran supuestos avances desde despachos con aire acondicionado.

¿Qué sigue?

La Secretaría de Salud no ha anunciado nuevos refuerzos logísticos para la región Tarahumara. Mientras tanto, los brotes continúan y el acceso a la salud sigue siendo una promesa lejana para miles de indígenas chihuahuenses.

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