El 17 de enero de 2001, un disparo en el corazón del Palacio de Gobierno sacudió al poder estatal; hoy, el caso revive ante la posible liberación de la agresora en 2027.
HISTORIASMX. Chihuahua, Chih.— El 17 de enero de 2001, Chihuahua despertó con una imagen que marcó para siempre su historia política: el Gobernador Constitucional del Estado, Patricio Martínez García, yacía herido por un disparo en la escalinata de mármol del Palacio de Gobierno de Chihuahua.
Un cuarto de siglo después, aquel atentado sigue siendo uno de los episodios más graves de violencia política registrados en la entidad y uno de los pocos en México perpetrados directamente contra un mandatario en funciones.
Hoy, a un día de cumplirse 25 años del ataque, el caso regresa a la conversación pública no sólo por su peso histórico, sino porque Victoria Loya, la mujer que disparó contra el gobernador, se encuentra en la recta final del cumplimiento de su sentencia y podría recuperar su libertad en 2027, si no median cambios jurídicos.
Un contexto de tensión y desgaste político
El atentado ocurrió en un momento de alta tensión política y social. Chihuahua transitaba los últimos años de un régimen priista que comenzaba a resentir el desgaste del poder, la presión de la oposición y una ciudadanía cada vez más crítica.
Martínez, gobernador desde 1998, encabezaba un gobierno con amplias mayorías legislativas, pero también con conflictos abiertos con sectores empresariales, grupos sociales inconformes y actores políticos desplazados.
A nivel nacional, el país acababa de vivir la alternancia presidencial tras la derrota del PRI en julio de 2000. En ese ambiente de incertidumbre, el atentado cimbró al gobierno estatal y al sistema político chihuahuense en su conjunto.
El disparo en la escalinata
El ataque ocurrió alrededor de las 11:30 horas. El gobernador descendía la escalinata del Palacio de Gobierno y se detuvo a conversar con jóvenes estudiantes.
A tres metros de distancia, una mujer accionó un revólver calibre .38 especial y disparó directamente a la cabeza del mandatario.
La bala perforó la región parietal izquierda del cráneo; por fortuna, no afectó zonas vitales del cerebro. La escena fue caótica: funcionarios, escoltas y trabajadores corrieron en auxilio del gobernador. La imagen del mandatario ensangrentado se difundió de inmediato y se convirtió en símbolo de la vulnerabilidad del poder.
Minutos después, la agresora fue sometida y detenida en el lugar.
Entre la vida y el poder
El estado de salud de Patricio Martínez fue reportado como estable en la Clínica de El Parque. El equipo médico, encabezado por el doctor Noel del Val, informó que el gobernador estaba consciente y reconocía a familiares y colaboradores.
Tras un largo proceso de recuperación, Martínez regresó a sus funciones y concluyó su mandato hasta el último día. Hoy, una placa conmemorativa en el Palacio de Gobierno recuerda el sitio exacto donde cayó herido.
El impacto social fue profundo. Desde entonces, cambiaron los protocolos de seguridad para los gobernadores en turno y se incrementó la vigilancia en la sede del Poder Ejecutivo.
Victoria Loya: la autora material
Las investigaciones posteriores descartaron vínculos de Victoria Loya con grupos armados u organizaciones criminales. El proceso judicial documentó una historia marcada por conflictos personales, episodios de inestabilidad emocional y una vida laboral intermitente.
Fue sentenciada a 26 años y ocho meses de prisión por intento de homicidio, además del pago de reparación del daño. Desde 2001 ha cumplido su condena de manera continua bajo un régimen estricto, con evaluaciones periódicas para posibles beneficios preliberacionales.
De acuerdo con los cómputos judiciales, y considerando reducciones legales, le restaría alrededor de un año de condena, por lo que su salida podría concretarse en 2027.
Secuelas políticas y memoria viva
El atentado generó una crisis institucional sin precedentes. Durante semanas, Chihuahua vivió bajo la incertidumbre sobre la salud del gobernador y la estabilidad del gobierno. Martínez se vio obligado a delegar funciones mientras se recuperaba.
A nivel nacional, el caso fue leído como un síntoma del desgaste del sistema político y de la violencia latente en la transición democrática.
Gobernar después de haber estado al borde de la muerte transformó su relación con el poder, con la seguridad y con la vida pública.
El presente, 25 años después
Actualmente, Patricio Martínez continúa activo en la vida pública y en actividades sociales y cívicas en Chihuahua. Preside el Fideicomiso del Centro Urbano e Histórico de la ciudad de Chihuahua, desde donde ha impulsado proyectos de rehabilitación urbana en el Centro Histórico, en coordinación con el gobierno municipal.
También ha participado en foros y debates públicos sobre planeación urbana, crecimiento demográfico y temas nacionales como el Tratado de Aguas Internacionales, defendiendo posturas sobre soberanía y gestión hídrica.