Mientras autoridades federales y estatales sesionan rodeadas de seguridad, el pueblo continúa a merced de la violencia
HISTORIASMX. – Guadalupe y Calvo, Chihuahua. Mientras se desarrolla la reunión de la Mesa de Seguridad encabezada por la gobernadora Maru Campos y altos mandos del Ejército y la Guardia Nacional, la realidad golpea de nuevo a la población: el cadáver de un hombre ejecutado a balazos fue localizado este mismo martes en las inmediaciones de la cabecera municipal.
El cuerpo fue hallado por civiles que transitaban por la carretera rumbo a la comunidad de El Ocote. Estaba tirado junto a la cinta asfáltica, con múltiples impactos de bala en el pecho, espalda y brazos. Vestía botas vaqueras, pantalón de mezclilla y una playera negra. Hasta el momento permanece sin identificar.
El hallazgo se produjo al mismo tiempo que las autoridades estatales, federales y municipales sostenían un encuentro “de alto nivel” en la Casa de la Moneda, con el fin de articular acciones para enfrentar la violencia en la región. A pesar del fuerte operativo desplegado desde el lunes —que incluyó convoyes militares, retenes y vigilancia aérea—, la violencia no cesa.
Contrastes que duelen
La mesa de seguridad se desarrolla bajo condiciones de máxima protección para funcionarios, en un entorno con vigilancia permanente, mientras los habitantes continúan desprotegidos ante el dominio de grupos delictivos. El crimen de esta mañana evidencia la brecha entre los discursos oficiales y la cruda realidad que enfrenta la población serrana día con día.
Autoridades locales confirmaron el hallazgo y elementos periciales acudieron a la zona para iniciar el levantamiento del cuerpo. No se reportan detenidos hasta el momento.
Exigen respuestas más allá del despliegue mediático
Organizaciones sociales han señalado que la presencia de la gobernadora en el municipio no basta si no se traduce en acciones efectivas y sostenidas que garanticen la seguridad de la población. “La violencia no da tregua ni siquiera cuando el Estado está presente. Eso refleja el grado de control que tienen los criminales en esta región”, mencionó un activista local que prefirió el anonimato por temor a represalias.
Este nuevo hecho violento ocurre en uno de los municipios más golpeados por el crimen organizado y donde los habitantes viven bajo constante temor. Guadalupe y Calvo, como muchas otras comunidades de la Sierra Tarahumara, continúa esperando respuestas más allá de las fotos oficiales y los operativos de paso.