Vuelven las llamas y el abandono a San Francisco de los Salgueiro: comunidad serrana vive nuevo ataque sin respuesta inmediata.

De acuerdo con fuentes de la Base de Operaciones Interinstitucional (BOI), el hecho fue conocido desde la madrugada del jueves, pero el ingreso a la comunidad fue retrasado ante el riesgo de emboscadas

Guadalupe y Calvo, Chihuahua. — Al menos dos viviendas fueron incendiadas presuntamente por personas armadas en la comunidad de San Francisco de los Salgueiro, una de las más golpeadas por la violencia en la Sierra Tarahumara. Durante el ataque también se reportó la presencia de individuos armados y daños en vehículos, sin que hasta el momento se haya informado sobre personas lesionadas o fallecidas.

La información fue confirmada por el subsecretario de Estado Mayor, Luis Aguirre, quien anunció la implementación de un operativo permanente en la región, como parte de un esfuerzo coordinado desde la Mesa Estatal de Seguridad en el que participan fuerzas federales, estatales y municipales. Sin embargo, la reacción no fue inmediata.

Sin reacción rápida, por temor y por distancia

De acuerdo con fuentes de la Base de Operaciones Interinstitucional (BOI), el hecho fue conocido desde la madrugada del jueves, pero el ingreso a la comunidad fue retrasado ante el riesgo de emboscadas y las dificultades del terreno. San Francisco de los Salgueiro se encuentra a más de cuatro horas por caminos de terracería desde la cabecera municipal, lo que nuevamente evidenció el abandono estructural de las comunidades serranas.

Una comunidad marcada por el desplazamiento forzado

San Francisco de los Salgueiro no es ajena a los ataques. La comunidad ha sido escenario de múltiples episodios violentos en los últimos años, incluyendo balaceras, saqueos, quema de viviendas y desplazamientos forzados. Hoy, muchas de sus casas están vacías, sus calles deshabitadas y sus pobladores, exiliados en su propia tierra.

“Es una comunidad fantasma, pero no porque la naturaleza haya sido hostil, sino porque la violencia la vació y el Estado no ha logrado recuperarla”, comentó bajo anonimato un agente estatal que participó en un operativo anterior en la zona.

Fuerzas desplegadas, pero familias aún desprotegidas

Mientras la presencia militar se mantiene en aumento en sectores considerados de alto riesgo, la realidad es que no hay garantías de seguridad para las familias desplazadas. Tampoco se ha ofrecido información oficial sobre cuántas personas perdieron sus hogares con este nuevo ataque ni si hay víctimas.

En la última semana, Guadalupe y Calvo ha sido epicentro de violencia: la Guardia Nacional abatió a presuntos sicarios cerca de la cabecera municipal, en lo que se presume fue un enfrentamiento entre grupos antagónicos por el control territorial.

Urge estrategia de protección civil, no solo militar

Aunque las autoridades han prometido reforzar la seguridad, la situación en San Francisco de los Salgueiro y otras comunidades como Dolores exige algo más que despliegue militar. Se necesita una estrategia integral que contemple asistencia humanitaria, reconstrucción comunitaria y condiciones para el retorno seguro de las familias desplazadas, muchas de las cuales llevan años sin poder volver a sus hogares.

Mientras tanto, la Sierra Tarahumara sigue ardiendo —no sólo por las llamas, sino por la omisión institucional.

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