Mientras los habitantes de El Posadeño luchan por acceder al agua potable, el director ejecutivo de la JMAS Parral, Arturo Gaytán Ornelas, se limita a discursos y sueldos elevados, sin resolver de fondo la crisis hídrica que padecen decenas de familias.
Agua a cuentagotas en El Posadeño
HISTORIASMX. – En Hidalgo del Parral, la comunidad de El Posadeño sigue dependiendo de pipas para abastecerse de agua potable, a pesar de que la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) anunció proyectos de expansión de la red general desde hace meses.
Cerca de 50 familias continúan pagando el precio de la indiferencia institucional, recibiendo el vital líquido mediante cisternas enviadas por la misma JMAS como paliativo a una necesidad que debería estar cubierta de forma estructural.
Un director ausente, pero con sueldo seguro
Arturo Gaytán Ornelas, director ejecutivo de la JMAS Parral, aseguró que se trabaja en abatir el rezago en las colonias periféricas de la ciudad. Sin embargo, más allá de declaraciones, los avances concretos brillan por su ausencia.
Mientras los vecinos tienen que organizarse por su cuenta para comprar tubería y colaborar físicamente en la excavación de zanjas, el funcionario mantiene su alto sueldo sin rendir cuentas claras, siendo percibido por la población como un “director de adorno”.
La gestión ciudadana contra la ineficiencia oficial
Los habitantes de El Posadeño no se quedaron de brazos cruzados. Fueron ellos mismos quienes compraron la tubería necesaria para la conexión de la red, esperando que la JMAS únicamente aporte la mano de obra.
La situación evidencia que la comunidad avanza más rápido que el propio organismo operador, que debería garantizar el acceso al agua como un derecho básico y no como un favor burocrático.
Urbanización, pero sin servicios esenciales
El sector ha recibido recientemente alumbrado público y se proyecta la pavimentación con concreto hidráulico. No obstante, la falta de agua por red sigue siendo la mayor carencia.
Mientras tanto, Gaytán Ornelas continúa con promesas que contrastan con la realidad: un organismo lento, omiso y costoso para la ciudadanía, que ya está cansada de pagar el precio de la ineficiencia.