La desaparición de Ángel ocurrió en la región de Guachochi. Días después, comenzó a circular un video donde supuestamente se le ve siendo privado de la libertad por un grupo armado en el municipio de Aldama.
Guachochi, Chihuahua.— Hoy, Ángel Fernando Loera Díaz debería estar celebrando su cumpleaños número 15. Debería haber pastel, risas, abrazos, una familia reunida. Pero en lugar de fiesta, hay silencio, miedo y una vela encendida junto a una silla vacía. Ángel lleva cuatro meses desaparecido, y su madre, Daniela, ya no encuentra consuelo ni respuestas.
“Ya no aguanto la angustia y temo que le hayan hecho algo los del crimen organizado”, expresó entre lágrimas, con la voz entrecortada, en entrevista. Su clamor se ha repetido una y otra vez en fiscalías, oficinas de gobierno y redes sociales, sin que hasta ahora exista un solo avance real en la investigación.
“Mi hijo sale en un video… lo levantaron en Aldama”
La desaparición de Ángel ocurrió en la región de Guachochi. Días después, comenzó a circular un video donde supuestamente se le ve siendo privado de la libertad por un grupo armado en el municipio de Aldama. Daniela asegura que entregó el material a las autoridades, pero lo único que ha recibido desde entonces es silencio.
“Las autoridades ya saben todo, pero no han hecho nada”, denuncia. Incluso solicitó a la Fiscalía que investigara a personas recientemente detenidas y presuntamente vinculadas con el cártel que, según sus sospechas, podría tener relación directa con el caso. “Les pedí que investigaran a los detenidos porque ellos sabían dónde estaba mi hijo. Hasta ahorita, no han hecho nada”, reclamó, con impotencia.
Promesas vacías en la Fiscalía
Daniela ha acudido una y otra vez a las oficinas de la Fiscalía General del Estado. Ha pedido, rogado, exigido. Le han prometido apoyo, empatía, y voluntad institucional. Pero, en sus palabras, todo ha sido “dioquis”.
“Me hablaron muy bonito, se comprometieron a ayudarme… pero solo me dan largas. Ojalá que con esta noticia se pongan a trabajar, porque ya no sé qué más hacer”, declaró con desesperación.
Mientras tanto, cada día que pasa es una eternidad. La familia vive entre la incertidumbre, la rabia y el miedo: ¿Está vivo? ¿Lo están torturando? ¿Lo mataron? ¿Lo van a encontrar algún día?
La silla vacía y la vela encendida
En casa de Daniela no hay fiesta, pero sí hay un pastel con el nombre de Ángel y una vela encendida, como un gesto de esperanza y resistencia. Su madre no deja de soñar con volver a abrazarlo. “Solo quiero saber de mi hijo. No pido más. Que lo busquen. Que me digan la verdad. Que no lo olviden”, suplicó.
Ángel Fernando Loera Díaz cumple hoy 15 años desaparecido, y mientras la Fiscalía sigue en silencio, la impunidad cumple cuatro meses más.